Observar sin molestar
Las cámaras se colocan en puntos de paso y zonas de descanso para registrar el comportamiento habitual del rebaño. Nada de collares ni sensores que el animal tenga que llevar encima: la nave sigue funcionando como siempre.
Un equipo de Pamplona que trabaja con visión artificial aplicada al vacuno: observar el comportamiento del rebaño con cámaras, entender qué cambia en la rutina diaria y dar al ganadero información útil sin sustituir su criterio.
Vision Cows nació en Pamplona con una idea sencilla: si una vaca cambia su forma de moverse, de comer o de descansar, ese cambio se ve antes de que se note a simple vista. Trabajamos con visión artificial aplicada a explotaciones de vacuno, sin sustituir al ganadero ni al veterinario, solo dándoles una capa más de información sobre lo que ocurre en la nave.
No vendemos diagnóstico ni tratamientos. Registramos comportamiento, lo comparamos con el histórico de cada animal y avisamos cuando algo se sale de su patrón habitual. La decisión sigue estando en manos de quien conoce al rebaño.
Naves con pasillo de paso, sala de ordeño y zonas de descanso donde el movimiento diario ya genera datos útiles.
Seguimiento de actividad y desplazamientos en lotes, con lecturas por animal cuando la identificación lo permite.
Un histórico consultable antes de entrar a la nave, para contrastar lo que se ve en la visita con lo que pasó las semanas anteriores.
Las cámaras se colocan en puntos fijos y el rebaño no lleva ningún dispositivo encima. El manejo diario no cambia.
Cada alerta se apoya en la línea base del propio animal, no en una media general. Un valor aislado no dice nada; una tendencia de varios días, sí.
Explicamos qué mide el sistema y qué no. Sin promesas médicas, sin jerga innecesaria y sin conclusiones que no se puedan sostener con los datos.
El proyecto nació en Pamplona con una idea sencilla: si una vaca cambia su forma de moverse, de rumiar o de acudir al comedero, ese cambio se ve antes de que se note a simple vista. Trabajamos para que esa información llegue al ganadero en forma de datos útiles, sin sustituir su criterio ni el de su veterinario.
Las cámaras se colocan en puntos de paso y zonas de descanso para registrar el comportamiento habitual del rebaño. Nada de collares ni sensores que el animal tenga que llevar encima: la nave sigue funcionando como siempre.
Cada alerta viene acompañada del motivo que la generó: una asimetría al caminar, menos tiempo de rumia que la media de las últimas semanas o un desplazamiento raro hacia el comedero. Sin cajas negras ni porcentajes que nadie sabe interpretar.
El sistema avisa, no diagnostica. La revisión en manga, la llamada al veterinario o la decisión de esperar un día más siguen siendo tuyas. Nuestro papel es que tengas antes sobre la mesa lo que está pasando en el rebaño.
Empezamos visitando la explotación para ver la distribución de naves, los recorridos del ganado y la red disponible. A partir de ahí definimos qué zonas merece la pena observar y con qué frecuencia queremos recibir los resúmenes. La instalación se hace por fases para no cortar la rutina de ordeño ni el manejo diario.
Durante las primeras semanas ajustamos los umbrales con los datos reales de tu rebaño, porque cada explotación tiene su propio ritmo. Lo que en una nave es una variación normal, en otra puede ser la primera señal de algo que conviene mirar.
Un equipo pequeño, con base en Pamplona y con los pies en las naves. No venimos del laboratorio puro: llevamos años entrando en explotaciones, midiendo pasillos, ajustando ángulos de cámara y escuchando lo que un ganadero mira de verdad cuando recorre el rebaño.
Dirección técnica
Ingeniera de telecomunicación. Diseñó el primer prototipo de captura en una nave de vacuno lechero en la Cuenca de Pamplona y sigue revisando cada calibración de cámara antes de que el sistema entre en producción.
Visión por computador
Trabaja en los modelos de detección de patrones de marcha y rumia. Su obsesión es reducir los falsos positivos: una alerta que no se sostiene en los datos solo genera ruido en el día a día del ganadero.
Bienestar animal
Veterinaria de campo reconvertida en analista. Traduce lo que ve el sistema a lenguaje de explotación y marca los límites: describimos comportamiento, no diagnosticamos enfermedades.
Instalación y campo
Coordina el montaje en naves con estructuras antiguas, donde la red y la alimentación no siempre están donde uno querría. Conoce los tiempos de manejo y evita interferir con ordeño y alimentación.
Datos y plataforma
Responsable de que los registros de actividad se guarden con trazabilidad y se puedan consultar por animal y por periodo. También de que el ganadero vea solo lo que le sirve para decidir.
Investigación aplicada
Trabajamos con explotaciones piloto de Navarra y con grupos de estudio de comportamiento bovino para validar métricas en condiciones reales, no solo en secuencias grabadas de archivo.