Pensado para el manejo real
Las cámaras se colocan en pasillos, comederos y zonas de descanso sin interferir con la rutina de ordeño ni con el paso de animales. No hace falta marcar al ganado ni instalar dispositivos sobre cada vaca.
Alertas que se pueden contrastar
Cada aviso llega con el fragmento de vídeo y las métricas que lo motivaron: duración de apoyo, tiempo de rumia, desplazamientos. El equipo decide si merece una revisión en manga antes de actuar.
Línea base por animal
El sistema aprende el comportamiento habitual de cada vaca durante las primeras semanas. Así los cambios se leen contra su propio historial y no contra una media general que oculta diferencias entre lotes.
Datos que se quedan en la explotación
El vídeo se procesa en local o en el servidor de la propia granja, según la configuración acordada. Los clips solo salen si el ganadero decide compartirlos con su veterinario o con el equipo técnico.
Sin promesas médicas
No diagnosticamos enfermedades ni sustituimos al veterinario. Mostramos patrones observables de comportamiento y bienestar para que la decisión clínica siga siendo profesional y documentada.
Acompañamiento en la puesta en marcha
Definimos ángulos, alturas y cobertura de red junto al responsable de la nave. Después ajustamos umbrales de alerta durante el primer ciclo productivo completo para que los avisos encajen con el ritmo de la explotación.