Identificación individual en el pasillo
Las cámaras reconocen la silueta y el patrón de cada vaca al cruzar zonas de paso. Así se asocia cada registro a un animal concreto sin necesidad de collares ni lectores adicionales.
Desde la captura de vídeo en comedero, pasillo y zona de descanso hasta la generación de alertas por animal: aquí se detalla el alcance real de la plataforma, los formatos de instalación y las condiciones con las que trabaja cada explotación.
Cada capacidad está pensada para resolver una tarea concreta del manejo: no sustituye la observación del ganadero, pero le da una capa de datos continua que de otro modo se pierde entre tareas.
Las cámaras reconocen la silueta y el patrón de cada vaca al cruzar zonas de paso. Así se asocia cada registro a un animal concreto sin necesidad de collares ni lectores adicionales.
Se mide la duración del apoyo entre patas y se compara con la media de las dos semanas previas. Una asimetría sostenida genera un aviso para revisar al animal en manga.
El sistema registra tiempo de rumia, periodos tumbada y desplazamientos entre comederos. Los cambios bruscos respecto a la línea base del propio animal son los que activan la alerta.
Cada explotación define sus umbrales: horas de inactividad, frecuencia de visitas al comedero o variaciones de rumia. Las notificaciones llegan al móvil o al correo del responsable del lote.
Los datos se guardan y se pueden revisar por fechas, lotes o animales concretos. Útil para contrastar una sospecha con lo que ocurría semanas antes de que apareciera el síntoma.
El sistema se adapta a naves con varios patios, sala de ordeño y zonas de transición. No requiere cambiar rutinas ni añadir hardware al animal.
Puedes ver cómo se aplica cada capacidad en explotaciones reales en el análisis de detección de cojeras o escribirnos desde la página de contacto.
Cada explotación tiene una nave distinta, un manejo distinto y un motivo concreto para querer mirar más de cerca. El recorrido hasta tener datos útiles sigue siempre un orden parecido, aunque los tiempos cambian según la instalación.
Recorremos comederos, zona de descanso, pasillos y sala de ordeño. Se anotan alturas, puntos de luz, cuadros eléctricos y cobertura de red para saber qué se puede cubrir sin obra.
Definimos cuántas cámaras hacen falta, con qué ángulo y a qué altura, y qué zonas quedan fuera por ahora. El documento incluye el esquema de red y las condiciones de instalación.
Se instalan soportes y cámaras, se ajusta la iluminación nocturna y se identifican los animales en el sistema. Durante unos días se revisa que la detección de patrones de marcha y actividad sea estable.
El sistema construye la referencia de cada animal con las dos primeras semanas. A partir de ahí, las desviaciones sostenidas de rumia, descanso o apoyo generan avisos al ganadero para su revisión.
Si quieres ver cómo se aplica este recorrido en un caso real, en el análisis de detección de cojeras repasamos qué métricas se calculan y con qué frecuencia se actualizan. Para dudas sobre el alcance del servicio, puedes escribirnos desde contacto.